 vie 03 sep 2010 07:21 KABUL (AFP) - El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, llegó este jueves a Afganistán en visita no anunciada en medio de tensiones con el presidente afgano Hamid Karzai quien acusó a la OTAN de otro ataque con víctimas civiles y denunció acusaciones de corrupción en contra de sus colaboradores. Gates, que llegó procedente de Irak, donde participó en Bagdad en las ceremonias que pusieron fin a la misión de combate de Estados Unidos en ese país, llegó a Afganistán cuando los soldados estadounidenses registran su mayor número de decesos en nueve años de guerra contra los talibanes.
Horas después de la llegada de Gates a Kabul, el presidente Karzai "condenó firmemente" un bombardeo de la OTAN que según él atacó la caravana de un candidato en campaña para las elecciones legislativas en el norte del país.
"Diez personas murieron y tres resultaron heridas. Lanzamos una investigación y compartiremos esas informaciones con nuestros aliados y la OTAN", declaró Karzai en conferencia de prensa conjunta al lado de Gates.
Karzai, quien llegó al poder a fines de 2001 con el apoyo de Estados Unidos, se mostró esta vez menos diplomático y subrayó que "los bombardeos aéreos a los pueblos afganos no aportarán más nada a la guerra contra el terrorismo, salvo la muerte de civiles afganos".
El jefe del Pentágono replicó con la versión de la OTAN, que afirma haber bombardeado una caravana que transportaba a un responsable del Movimiento Islámico de Uzbebistán (IMU), grupo rebelde islamista con sede en ese país y aliado a Al Qaïda.
"Es la primera vez que oigo hablar de víctimas civiles y vamos a estudiar eso", dijo Gates.
Karzai aprovechó la visita de Gates para defenderse también vigorosamente de las acusaciones de corrupción contra él y sus colaboradores que circulan en Washington.
Habló de Mohammed Zia Salehi, alto funcionario del Consejo de seguridad del gobierno local, quien tras ser detenido en julio pasado por la policía afgana, fue liberado gracias a la rápida intervención de Karzai.
La policía había afirmado que tenía grabaciones de una conversación telefónica donde Salehi solicitaba dinero para detener una investigación estadounidense sobre una empresa sospechosa de dar dinero a políticos, traficantes de droga y rebeldes.
El general estadounidense David Petraeus, comandante en jefe de las fuerzas internacionales en Afganistán, dijo ante los periodistas que si "hubo fricciones" por la detención de Salehi, "esos problemas ya se resolvieron".
Karzai afirmó que las dos unidades encargadas de luchar contra la corrupción en Afganistán, que operan bajo control estadounidense, "no respetan las leyes afganas", a lo que Gates respondió que "la lucha anti-corrupción debe ser llevada a cabo por los afganos".
"Pedí la liberación de (Salehi) pues su detención era ilegal", añadió Karzai y denunció "graves violaciones de los derechos humanos" durante su detención.
El New York Times había afirmado que Karzai hizo liberar a Salehi por temor a que se revelaran casos en que estaba involucrado su gobierno.
Karzai reiteró su intención de prohibir las compañías de seguridad privadas en territorio afgano, que los occidentales consideran indispensables para el funcionamiento de sus fuerzas militares, embajadas y otras empresas instaladas en el país.
Las fuerzas estadounidenses representan actualmente las dos terceras partes de los 141.000 militares extranjeros de la OTAN desplegados en Afganistán.
El presidente estadounidense Barack Obama exhortó el martes a "pasar la página" de la guerra en Irak, lanzada con la invasión de 2003, para centrarse en la otra gran guerra que libra Estados Unidos, la de Afganistán, iniciada en 2001, cuando una coalición militar liderada por Washington invadió este país para desalojar del poder a los talibanes.
Obama reiteró, sin embargo, que la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán se iniciaría en el verano boreal de 2011, aunque el ritmo de esa retirada dependerá de la situación en este país.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Obama envió unos 30.000 soldados suplementarios a Afganistán, con lo que el número de efectivos estadounidenses se acerca a los 100.000.
El martes pasado el año 2010 se convirtió, con 323 muertos en sólo ocho meses, en el más sangriento para los soldados estadounidenses en Afganistán desde la invasión del país a fines de 2001. En 2009, el número de soldados estadounidenses muertos fue de 317. |