 jue 04 mar 2010 05:45 BOGOTA, 4 marzo 2010 (AFP) - El paro de autobuses públicos en Bogotá, que este jueves cumple su cuarta jornada, provoca pérdidas diarias por unos 2,5 millones de dólares, con una caída en las ventas de cerca del 65%, según autoridades municipales y dirigentes del gremio de los comerciantes. La huelga enfrenta a la alcaldía de Bogotá con los choferes y dueños de los 16.400 autobuses que sirven a la ciudad, opuestos a un plan de modernización del transporte público. "Calculamos las pérdidas en apróximadamente 5.000 millones de pesos (2,5 millones de dólares) diarios", dijo el jueves el secretario de Hacienda de la alcaldía, Juan Ricardo Ortega, al afirmar que "Bogotá representa para el país el 27% del Producto Interno Bruto (PIB)". "Se están perdiendo dos horas laborables de mucha gente. Se está perdiendo actividad comercial y todo lo que producen otros sectores alrededor del transporte, las estaciones de servicio han caído sus ventas", enumeró Ortega. En tanto, la Federación de Comerciantes de Bogotá (Fenalco) asegura que sus ventas han caído hasta 65% por el paro. "El comercio se afecta porque no llegan los compradores y porque no llegan los empleados. Además, los negocios tienen que cerrar temprano", dijo Francisco Ochoa, presidente de Fenalco Bogotá. Para movilizarse, los bogotanos cuentan sólo con unas 2.600 unidades del servicio colectivo Transmilenio, dependiente de la alcaldía de Bogotá, que usualmente atiende 1,2 millones de personas al día. Pero la huelga de autobuses ha desbordado el servicio de Transmilenio, que incluso ha tenido que emitir boletos en papel, al agotarse las tarjetas electrónicas de uso cotidiano. Jair Bermúdez, quien atiende una óptica, señala que los clientes han dejado de acudir a su negocio a raíz de la huelga. "Normalmente atendemos entre 10 y 14 personas al día, pero esta semana han entrado como máximo dos personas diarias", dijo a la AFP. Luz Marina Buitrago, por su parte, calcula que las ventas en su tienda de ropa han caído 50% esta semana. "La gente tiene temor de salir por el tráfico y los desórdenes. Estamos cerrando media hora más temprano, porque los otros negocios también cierran y además no se vende", dijo. En un intento por disminuir el impacto de la huelga, la alcaldía de Bogotá levantó una restricción de circulación que regía dos días a la semana para taxis y automóviles particulares, conocida como "pico y placa", y permitió que camiones y otros vehículos ofrezcan servicios de transporte a pasajeros. Y, paradójicamente, los taxistas de Bogotá se quejan de que la huelga de autobuses ha disminuido sus ganancias. "Desde que se quitó el "pico y placa" el trabajo bajó por lo menos 40%. Ahora hay camioncitos, busetas escolares y carros particulares que mueven pasajeros por tarifas más bajas que los taxis. Además, el tráfico ha triplicado el tiempo de recorrido", dijo el chofer Darío Rodríguez, de una de las líneas de taxi más importantes de la capital. La alcaldía de Bogotá, que dirige el izquierdista Samuel Moreno, planea implementar a partir de julio un sistema integrado de transporte público, que reorganizará las rutas y sacará de circulación el parque automotor que supere los 20 años. El proyecto contempla asumir a los autobuses y choferes que actualmente funcionan en Bogotá, pero estos rechazan el plan y consideran que la oferta económica de la alcaldía es desventajosa para ellos. |